Tu cumpleaños

(para Carles, en su trigésimo aniversario)

Tan dentro de mí te llevo
que se me escapa tu nombre
cuando llamo a mis nietos.
Tan dentro de mí te llevo
que aún te veo en mis noches
jugando al baloncesto.

Algo en mi vida cambió
al verte por vez primera.
Tu sonrisa y un no sé qué
me dijeron que en agosto,
con ojos de verde miel,
volvía la primavera.

Porque lejos de llorar,
tú naciste sonriendo.
A la familia invadió
tu congénita alegría.
Y una lozana ilusión
fue llenando nuestra vida.

Vas camino del Ramiro
con la mochila a la espalda.
De la mano de tu madre,
cruzando La Castellana.
Allí te aguardan los libros,
la fantasía y la cancha.

Ya en la isla de Mallorca,
embelesan tus jugadas
a toda la concurrencia.
En La Salle y en el Sóller,
se celebran tus canastas,
tus entradas y asistencias.

Amante de tus hermanos,
de tus padres y sobrinos,
todavía amor te queda
para entregárselo a Marta,
para, entre primos y amigos,
ofrecerlo a manos llenas.

Hoy, en Alaior (Menorca),
tu mirada va surcando
la costa mediterránea,
desde Alicante hasta Palma,
donde habrá de regresar
en una mañana clara.

Que allí te espera tu amada,
que allí te aguarda tu casa
y la juventud vivida
en sus calles y sus plazas.
Pronto estarás de regreso
y recobrarás tu infancia.

Porque has de amar y sentir
como ama y siente el niño.
Y en ti anidará el sosiego
si el amor es tu camino,
si la sonrisa no pierdes
en tu largo recorrido.

Tan dentro de mí te llevo
que se me escapa tu nombre
cuando llamo a mis nietos.
Tan dentro de mí te llevo
que después de treinta años
en ti viven mis anhelos.

4 de agosto de 2.015
Palma de Mallorca

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